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Opinión| 04 de Enero, 2026 |


#Nayarit #notarios
Por Periódico Censura
El pánico ya no se susurra: retumba. Se mete en los despachos alfombrados, sacude los anaqueles de escrituras añejas y hace temblar las manos que durante años firmaron con tinta? y con poder. El notariado público de Nayarit está bajo sitio. Y la guadaña del gobierno de Miguel Ángel Navarro Quintero no sólo va en serio: va por presumiblemente casi todos.
Esta vez el golpe fue quirúrgico, demoledor y ejemplar. El notario público número 18 de Tepic, Jesús Torís Lora, cayó tras una audiencia extenuante de más de 12 horas, donde la noche, el cansancio y la presión judicial se mezclaron con el miedo a perder algo más que la libertad: el blindaje histórico del gremio.
Un juez de Control en Bucerías, Bahía de Banderas, le impuso prisión preventiva justificada, ignorando los intentos de la defensa por convertir el amparo en salvavidas. La Fiscalía General del Estado, a través de su brazo anticorrupción, lo imputó por un catálogo de delitos que pesa como lápida: asociación delictuosa, falsificación en serie, simulación jurídica, manipulación registral y administración fraudulenta. No es un error administrativo: es un modus operandi, sostiene la acusación oficial.
Torís Lora fue detenido el 31 de diciembre, como si el año viejo se lo llevara consigo. Al día siguiente, mientras muchos estrenaban calendario, él estrenaba celda. La defensa alegó una suspensión provisional concedida por un Juzgado de Distrito; la Fiscalía respondió con una frase demoledora en los hechos: el amparo no es escudo contra la prisión preventiva justificada. Y el juez coincidió.
Amparos que no salvan, firmas que condenan
El propio Poder Judicial Federal fue claro: la suspensión protege la libertad sólo hasta donde la ley lo permite. Y cuando un juez penal determina que la prisión es necesaria, el encierro se ejecuta. Así, Torís Lora fue enviado a una cárcel de Bucerías, donde esperará la audiencia decisiva: la de vinculación a proceso.
El notario, que durante años dio fe de patrimonios, herencias y operaciones millonarias, guardó silencio. Se reservó el derecho de declarar. Tal vez porque ahora cada palabra pesa más que un tomo de protocolo.
La raíz del escándalo: tierra barata, poder caro
El expediente huele a historia conocida. La parte agraviada es el Fideicomiso Bahía de Banderas (FIBBA) y Banobras. Las operaciones cuestionadas habrían sido realizadas en la notaría de Torís Lora a petición del propio fideicomiso, en la recta final del sexenio de Roberto Sandoval Castañeda y con vínculos que alcanzan la administración de Ney González Sánchez.
Dos exgobernadores, un mismo argumento: uno en prisión, otro prófugo. El telón de fondo es el Mega Operativo Nuevo Nayarit, donde la Fiscalía sostiene que hectáreas enteras fueron vendidas como si fueran lotes baldíos, a precios ridículos frente a su valor real. El negocio no estaba en la tierra: estaba en la firma.
El Colegio de Notarios: del consejo a la celda
El mensaje es devastador para el gremio. No es un notario aislado. Son dos. El 31 de diciembre, la Fiscalía logró también la vinculación a proceso del notario público número 39, Luis Miguel Reyes Lamas, acusado incluso de lavado de dinero.
Ambos forman parte del Consejo Directivo 2025?2028 del Colegio de Notarios de Nayarit. Reyes Lamas era Síndico de la Comisión Fiscal. Torís Lora, presidente de la Comisión Académica. Dos cargos honorables, dos trayectorias `intachables´, dos historias que hoy se cuentan desde la cárcel. También está el notario Enrique Hernández Quintero, que, aunque no forma parte del Consejo está igualmente preso.
El notariado, acostumbrado a la solemnidad y al trato preferencial, hoy aprende a convivir con una palabra que le era ajena: prisión. Las firmas tiemblan, los teléfonos callan y los amparos ya no garantizan nada.
La guadaña no descansa.
Y en Nayarit, el miedo también da fe.



